miércoles, 23 de abril de 2008

¿ALUMNOS CON OREJAS DE BURRO?

Por la Prof. Lina Bortot

- ¿Cuando fue la independencia de nuestro país?
- “El 25 de Mayo de 1816”- responden firmemente los alumnos en varias evaluaciones.
- ¿Cuáles fueron los hechos que llevaron a la Revolución Argentina?
Y con total seguridad afirman los chicos en clase - “es a causa de que Fernando VII fue tomado prisionero por Napoleón”- al asociar directamente el término Revolución con los acontecimientos de Mayo de 1810.
Ejemplos como esos tenemos miles, tanto de historia como de geografía pero cabe preguntarnos: ¿son alumnos con orejas de burro? ¿Son ellos el problema? ¿Son los docentes los causantes de tantas falencias?
Este cuestionamiento no es de hoy. Estos planteos vienen llevándose a cabo desde hace algunos años ya.
La implementación de la Ley Federal de Educación en nuestra provincia significó una modificación en la cantidad de espacios curriculares existentes y una disminución de horas cátedras de ciertas materias que en otros momentos eran consideradas imprescindibles dentro de la formación integral del alumno. Espacios como Historia y Geografía redujeron sus horas a la mitad, y las consecuencias se pudieron ver claramente al poco tiempo: las horas de dictado de clases eran mínimas como para que el alumno pudiera asimilar los contenidos, los programas anuales eran muy largos pero no podían concluirse jamás, o si se cumplían era sacrificados la mitad de los temas para poder llegar a fin de año con todos los requisitos acorde lo pide el Ministerio de Educación.
¿Pero la culpa es del alumno, que actualmente está despreocupado ante la enseñanza y dedicación del Profesor? ¿La culpa es del profesor porque no sabe “administrar” el tiempo que le corresponde y hacer una clase magistral?
El espíritu de la nueva Ley de Educación Nacional es recuperar nuestra identidad, revalorizar nuestro conocimiento del pasado para que no se produzca ese olvido colectivo que nos convierte en un país sin memoria ante tantos atropellos hacia los Derechos Humanos, intenta que logremos un conocimiento complejo de nuestro espacio para su mejor utilización.
Aprovechando este objetivo, creo que es el momento oportuno para replantearnos una recuperación de la carga horaria que se perdiera en las mencionadas materias tras la implementación de la Ley Federal de Educación. Debemos reflexionar acerca del cambio que queremos producir en nuestra enseñanza, o si meramente será un cambio de nombre en la Ley.
Luchemos juntos para que nadie pueda decir que nuestros alumnos tienen “orejas de burro”.

EL ESPACIO DE LA EDUCACIÓN

Por el Lic. Juan Pablo García Ruiz

El espacio geográfico es el objeto de estudio de la Geografía, la cual es la ciencia que estudia la interrelación entre el hombre y el medio. El espacio en Geografía es la epidermis de la Tierra donde se localizan factores naturales y sociales. Desde la óptica de la Geografía Humana se puede decir que el espacio es el lugar donde se desenvuelve el ser humano, por lo tanto es una construcción social.
Ya los griegos tenían erigido un concepto de espacio, lo que ellos llamaban la Ecúmene o mundo conocido, es decir el mundo habitado en contraposición con el mundo desconocido o Anecúmene que era otro espacio diferente.
Hoy en día el concepto de espacio desconocido es prácticamente nulo y se habla de un espacio globalizado en lugar de la antigua Ecúmene, a la vez y como contracara de aquel espacio surgen los espacios regionales o locales que tienen su propia identidad.
Si se dijo que el espacio es una construcción social y que hay distintos espacios locales, se puede determinar que cada comunidad o institución es un espacio, como por ejemplo la escuela que es el espacio particular que se analizará en ésta oportunidad.
La escuela no solo ocupa un espacio físico, sino que también es un espacio formado por el concepto de comunidad donde intervienen distintos elementos propios de toda sociedad como la convivencia, el respeto mutuo, la familia, los valores, la ética, el saber etc. La institución escolar ocupa un espacio primordial otorgado por la Ley Nacional de Educación siendo el pilar fundamental en la formación del ciudadano que será quien tenga la tarea de construir el espacio del futuro.
El espacio geográfico es histórico ya que los elementos que lo conforman, sean naturales o sociales, están en constante dinámica por lo tanto dicho espacio va a evolucionar o involucionar con el transcurso del tiempo por medio de la intervención del ser humano. En ese sentido y siguiendo con la analogía con el espacio que ocupa la Institución Escolar se puede decir que ese espacio ha evolucionado en nuestro país.
Desde la organización del Estado la educación y la escuela han ido creciendo gradualmente de acuerdo a las necesidades de cada época, así después de la declaración de independencia la urgencia era enseñar a leer y escribir a los niños sin aún haber organizado un sistema educativo como se conoce hoy. Hacia fines del siglo XIX ya con la Ley de Educación Común 1420 sancionada y con un país que se colmaba de inmigrantes a la vez que se consolidaba como agro-exportador, era necesario en primer lugar lograr asimilar al inmigrante a la cultura local y también formar al ciudadano en materia tecnológica de la época que requería ya una mano de obra con mayor especialización de acuerdo al empuje económico que estaba viviendo el país.
Más de cien años después, la Ley 1420 cargaba sobre sus espaldas el peso del Positivismo y el Conductismo siendo difícil poder lograr resultados esperados en el ser humano y habiendo moldeado al individuo con un icono particular. La escuela era el espacio donde se formaba al ciudadano bajo una receta preestablecida resultando dificultosa la articulación con el resto del espacio social ya que la escuela solo era el lugar donde se daba y recibía conocimiento.
La Ley de Educación Común dejó una fuerte impronta en la estructura social argentina, así se llega a fines del siglo XX con la sanción de la Ley 24195 o Ley Federal de Educación que reemplazó a la anterior donde la estructura de la educación y por lo tanto del espacio institucional cambió radicalmente.
La Ley Federal planteaba cambios estructurales que fueron difíciles de asimilar después de haber tenido más de un siglo de educación con el viejo sistema. La escuela vio en pocos años implementar cambios diferentes al anterior sistema, se tomó como base el Constructivismo, se privilegió la democratización de la institución por sobre todas las cosas donde se ponían a un mismo nivel directivos, docentes, alumnos y padres teniendo voz y voto en las decisiones inherentes al espacio educativo.
Más allá que todos coinciden que el objetivo fundamental de la nueva ley era positivo, los resultados sugirieron otra cosa. Se afirma que la pluralidad de contenidos que pregonaba la ley conllevó a un vaciamiento de los mismos ya que se incrementó el currículum pero se siguió con la misma carga horaria que anteriormente, por lo tanto se recortaron los espacios de la mayoría de las materias para darle lugar a las nuevas que se implementaron. En muchos casos los nuevos contenidos no eran significativos agravado en el sentido que la carga horaria que se recortó correspondía a materias primordiales para el desarrollo del individuo como actor principal del espacio social en el cual se insertaría cuando egresara.
Otra falencia es que se desconoció prácticamente por completo el espacio correspondiente a la Educación Técnica tan necesaria para el progreso de una sociedad en vías de desarrollo y un país inserto en un espacio global que requería especialistas en distintas áreas de la producción y el desarrollo.
Si se suma el hecho que espacios tan importantes dentro de la educación como la Educación Técnica y la carga horaria de materias primordiales además de la política de perjuicio a la industria nacional y la apertura a la importación con el agregado que la ley 24195 fue aprobada de manera apresurada se puede inferir que determinados intereses políticos (se presume externos en obsecuencia con el gobierno nacional) influyeron, para desculturar a la sociedad.
Por ende, la Ley Federal prometía ser una panacea que resultó siendo una caja de Pandora, por un lado se habían ganado ciertos espacios, pero por otro se perdieron muchos más. En el medio estaban los actores principales; los alumnos que tuvieron acceso a un conocimiento superficial y el docente que vio diezmado su fuente laboral.
El docente perdió su espacio tradicional, debió dar más importancia a reunir la mayor cantidad de puestos posibles a la vez que debía perfeccionarse (no siempre eficientemente porque el mismo sistema lo permitía) para poder acceder a esas fuentes, por consiguiente debió priorizar otros espacios en detrimento del espacio escolar ya que estaba impedido de dedicar tiempo extra a afianzar el conocimiento en los alumnos y establecer lazos de relación con la institución en sí y sus actores.
Transcurridos los primeros años del siglo XXI se derogó la Ley 24195 y se sancionó la Ley 26206 o Ley de Educación Nacional que en un principio apunta a subsanar las falencias de la anterior para lo cual se cambiaron las estructuras nuevamente pero afianzando las bases del Constructivismo que hace pensar en un espacio institucional en armonía con las necesidades de la sociedad actual.
No se puede permitir que la educación siga perdiendo el espacio que le corresponde, solo la misma permitirá el desarrollo sostenible que toda sociedad avanzada debe alcanzar

RAZONES Y PROPORCIONES

Por la Prof. Vilma Bortot

Una de las cosas que hacen (hacemos) los matemáticos, es buscar patrones. Es decir, buscar situaciones que se "repiten", se asemejan. Algo así como buscar peculiaridades, o cosas que varios objetos tengan en común. Así, tratamos de sacar algunas conclusiones (o teoremas) que permitan deducir que ante ciertos antecedentes (si se verifican ciertas hipótesis), se producen ciertos consecuentes (se deduce tal tesis).
Dr. Adrián Paenza, Matemática, ¿estas ahí?
Esta cita del Dr Adrián Paenza revela que, en toda actividad humana, el hombre busca patrones que le permitan formalizar diversas situaciones que la vida le presenta. Concepto ampliamente adecuado para intentar comprender las problemáticas en el ámbito educativo, particularmente, la grave desvalorización que sufre nuestra profesión.
Es por ello que me propongo buscar los patrones en la práctica docente de las distintas carreras de Profesorados, es decir, establecer una cierta proporción entre el campo en el que está especializado el profesional y la carga horaria que se le asigna a la práctica docente.
Para poder concursar un cargo en el nivel medio, es necesario concurrir con un carnet otorgado por la Junta de Clasificación docente en sus ramas Media y Técnica.
Un profesor de matemática al retirar su carnet, encuentra en la categoría docente la materia matemática, como sus derivados (matemática aplicada, matemática financiera).
En cambio, un Profesor en Docencia Universitaria en Ingeniería: Civil, Industrial, Electricista, Telecomunicaciones, Mecánico y sus orientaciones, Electromecánico, Combustibles, Minas, Geólogo, Químico, Electrónico, Electrotécnico, Metalúrgico y Bioingeniero; encuentra en la categoría docente las materias matemáticas, física, química y tecnología, como sus derivados y los TTP (trayectos técnico profesional.).
Ahora bien, si ese Ingeniero hace el “Profesorado en…”, carrera que ofrece una importante entidad educativa de nuestra provincia, adquiere la misma categoría, con sólo cursas materias de carácter pedagógico, que un Profesor egresado de la U.N.S.J.
Es más, el profesional egresado de carrera Profesorado de Enseñanza Media y Superior en Matemática dedicó un semestre completo a realizar la práctica docente en el nivel medio y otro semestre completo en el nivel superior, ya que su título es de enseñanza media y superior, es decir un semestre por cada nivel.
El profesional egresado de la carrera “Profesor en … “ para realizar la practica de estas 4 áreas diferentes (matemática, física, química y tecnología, sin contar con los TTP) solamente cursa uno o dos semestres.
Si estamos hablando que son 4 áreas diferentes, ¿no le llevaría acaso, por lo menos, ocho semestres realizar sus prácticas?
Tomemos el caso inverso, si a un “Profesor en…” le toma uno o dos semestres realizar esas prácticas; a un docente que estudio para ejercer en un solo campo, ¿no sería proporcionalmente lógico que hiciera sus prácticas en un solo mes?
Las cuentas no cierran proporcionalmente hablando y apelando a la razón el desconcierto es aún mayor.
Quizás sea un problema que no necesite de RAZONES y si de algunas PROPORCIONES.

¿UTOPÍA?

Por la Lic. Carla Graffigna

En este siglo en que la productividad condena el sueño, miles de mundos posibles esperan que alguien los despierte. Así, vivimos, nos formamos opiniones, creamos costumbres, obedecemos hábitos, como una especie de paraguas que nos proteja del caos, de lo infinito, de lo desconocido; vivimos construyendo y reproduciendo una tradición. Habermas la definiría como todo lo que hacemos a-problemáticamente, todo lo que hacemos sin cuestionarnos. La importancia de la filosofía, la ciencia y el arte es que buscan "abrir nuestros ojos", para que empecemos a cuestionarnos nuestras acciones, para que podamos enfrentar la tradición, para abrir los ojos a nuevos mundos. Por eso, desde la filosofía, queremos proponer una revalorización positiva del concepto de “utopía” (no en términos de “sueño” o “pesadilla”) sino como plan de acción hacia nuevos horizontes y rumbos.
La utopía es un género literario, el híbrido resultante entre la creencia judeo-cristiana del paraíso ultramundano y el mito helénico de la ciudad ideal. Además de haber funcionado como un recurso útil para la teoría política, la utopía juega un papel significativo dentro de la totalidad de discursos posibles que puedan ser estudiados o valorados en relación con una sociedad dada y en un tiempo determinado (por ejemplo, el discurso mítico y el científico).[1] Como discurso, la utopía se diferencia del mito en su forma especial de entender la historicidad, y tiene con respecto al discurso científico una igual pretensión de validez, pues lo utópico se funda en una experiencia de historicidad que posibilita la asunción de la propia realidad humana como contingente y como perteneciente a un ámbito específico que incluye al propio sujeto como ser histórico. Este aspecto de la utopía en cuanto discurso histórico ha sido estudiado por Arturo A. Roig,[2] quien, desde el punto de vista de la teoría del texto, nos ofrece un enfoque complementario de “utopía.” Este autor encuentra en la utopía como discurso tres funciones: una primera (función crítico-reguladora) referida a la utopía como hecho histórico y de lenguaje, una segunda, la liberadora del determinismo legal, que reivindica la utopía como portadora de una verdad distinta a la del discurso científico; y por último una función anticipadora del futuro que ubica a la utopía como horizonte histórico y movilizador de cambios. No existen motivos para no considerar el “pensamiento utópico”[3] como filosófico, ya que es la clase pensamiento que no sólo inspira la producción de utopías sino también que juega un papel genuino en relación con el cambio futuro de las condiciones sociales existentes, a partir de una crítica rigurosa de la realidad, al inspirarse en conflictos existentes en la convivencia social. El pensamiento utópico es filosófico, porque cuenta con un método: semejante al método hipotético deductivo, se diferencia del mismo por el uso de la imaginación como una experimentación mental de posibilidades en las que interviene la capacidad imaginativa, un ejercicio de las posibles ampliaciones de la realidad. La utopía siempre alude a una estructura total del mundo, y es el pensamiento utópico el que la imagina y expresa.
La utopía es plan de acción, herramienta teórica, lienzo de mundos imaginarios, primer paso hacia un modo más auténtico de existencia. Plantear una utopía no es soñar despierto, es vivir entre dos mundos, acercándolos, conectándolos. Como intelectuales no podemos resignarnos a reproducir fielmente una tradición que condena el pensamiento crítico y utópico, por considerarlo poco viable para los intereses de un país en “desarrollo.” Muy por el contrario, pensar es un derecho y un trabajo. En estos tiempos, dar pasos firmes en la búsqueda y construcción de mundos mejores, desde el lugar en el que estemos, es un acto de valentía, y el mejor legado que podemos dejar a las futuras generaciones.


[1] Cfr Frank y Fritzie Manuel “El pensamiento utópico en occidente (antecedentes y nacimiento de la utopía hasta el siglo XVI)” Turus ediciones, España, 1981. pag 33.
[2] Arturo Roig, “La Utopía en el Ecuador,” Biblioteca básica del pensamiento ecuatoriano, Quito, ecuador, 1987
[3] Cfr. “Filosofía Feminista y Utopía: una alianza poderosa” María Isabel Santa Cruz, Margarita Roulet, Ana María Bach, en “Perfiles del feminismo Iberoamericano 1” María Luisa Femeninas (compiladora) Bs. As, Ed Catálogos, 2002.pag 238-240.

NO ES UN TEMA MENOR

Por la Prof. Silvana Bortot

En medio de los problemas educativos de siempre, los reclamos salariales, la incertidumbre que genera el cambio de Ley, existe una problemática que de, no tratársela con la seriedad que merece, las consecuencias en el sistema educativo serán aún más graves de lo que ya se vive.
Importantes entidades educativas emiten títulos que capacitan a diversos profesionales a fin de que se inserten en la docencia. Este hecho no es nuevo, lo grave radica en que tales títulos son ahora valorados en la misma jerarquía que el de un profesor universitario, compitiendo de igual a igual, en un ofrecimiento de horas cátedras.
Así, un profesor en Lengua y Literatura puede ser superado en un llamado por un periodista, un profesor en Historia, por un abogado, un profesor en Biología por un médico, y la lista continúa.
La educación se ha transformado en tierra de nadie, y quienes deberían tomar cartas en el asunto, miran al costado o lo que es peor, en sus acciones y decisiones, parecen catalogarlo como un tema menor.
Pareciera que en la Argentina, practicar el juego del revés se ha hecho deporte. Tratemos de invertir los roles por un momento, si un profesor de Historia litigara, probablemente se pondría el grito en el cielo, jamás se permitiría que un profesor de Biología ejerciera la medicina, o que un profesor de Matemática diseñara un plano. La razón es simple: no están preparados disciplinariamente. Entonces, ¿por qué en nuestro espacio sí se pueden efectuar este tipo de alteraciones? ¿Qué es la docencia para nuestros gobiernos?
La respuesta debería ser, un ámbito dedicado a la formación de ciudadanos ejercida por profesionales capacitados, sin embargo los hechos reales nos indican que es salida laboral fácil, obra social inmediata, vacaciones extensas. Cuánta equivocación.
No es mi intención impedir el ingreso a la docencia de nadie, ni mucho menos menospreciar las capacidades y competencias los profesionales anteriormente citados, sí pedir una coherencia en las decisiones ministeriales que se toman. Aquel que siente que ser profesor es su camino o una alternativa más de crecimiento laboral, que se prepare, no sólo desde lo pedagógico sino desde lo disciplinar, como debe ser. Los fracasos escolares también son productos de mala praxis.
Es momento de mirar el problema con más seriedad, no tratarlo como un tema menor, es momento de exigir respeto por nuestra profesión, tan vapuleada, tan disminuída. Porque no queremos que la Argentina sea el eterno cambalache, queremos ese país que tanto nos prometen y que nosotros deseamos transformar en promesa desde nuestra acción cotidiana.

jueves, 10 de abril de 2008

ENCUENTRO POR LA EDUCACIÓN

Considerando que la educación es un bien necesario para el desarrollo de toda sociedad, desde el Centro de Graduados estamos preocupados por el deterioro que ha venido sufriendo la misma en forma paulatina hasta llegar a esta situación actual.
Mientras las autoridades hacen publicidad inaugurando escuelas y se promueven nuevas reformas en este ámbito, la realidad muestra otra cara. Y es lógico que ello pase si se aprueban leyes y medidas que empobrecen la calidad educativa.
Materias prioritarias para el desarrollo intelectual del educando; como ser Historia, Geografía, Filosofía han sufrido un recorte en su carga horaria.
El título de profesor ha perdido el lugar que le corresponde en manos de otros profesionales que obtienen la categoría docente haciendo carreras que, según las normas expuestas en los Marcos Acuerdos para la Concertación Educativa, deberían ser catalogadas como capacitaciones.
Es necesario, también, insistir en la modificación del valorador, de modo que exista una coherencia entre la calidad de la carrera, curso, trabajo que se evalúa y el puntaje que obtiene.
Creemos que éste es el momento para luchar por una verdadera educación que nos permita crecer como seres individuales y como sociedad.
Por lo tanto proponemos, para el día 25 de abril del 2008 a las 08 hs un “Encuentro por la Educación” con fines informativos y sin intención de generar confrontación alguna.
Pedimos para ese día la participación de todos: egresados, profesores, alumnos. Consideramos también que, si lo que defendemos es la esencia de nuestra profesión, debemos actuar desde lo identitario.
Nuestro plan de acción es tomar como punto de encuentro la puerta de la F.F.H.A y realizar un abrazo simbólico a la institución, sin cortar calles ni ser portavoz de campañas políticas.
Podemos manifestar nuestro reclamo, a través de una serie de mensajes creativos (afiches, pancartas, canciones, poesías, textos de opinión), producciones artísticas, vestimenta llamativa o cualquier otro tópico.
Apelamos a la voluntad de cada uno, al compromiso, teniendo siempre en cuenta el motivo por el que luchamos.
Defendamos la educación ahora que estamos a tiempo.

domingo, 6 de abril de 2008

El origen del Centro de Graduados y sus objetivos

El Centro de Graduados de la FFHA surge a partir de la iniciativa de un grupo de graduados recientes atentos a la necesidad de fortalecer al nuevo profesional y afianzar a aquellos con más trayectoria en el campo laboral. Así mismo se intenta ser un puente entre la Universidad y el ámbito del trabajo, bregando por los intereses del docente, del investigador y otros profesionales que forma ésta casa de altos estudios.
Autoconvocados por dicha meta, un grupo de graduados comienzan a reunirse a partir del 12 de mayo de 2006 para perfilar los detalles de lo que se pretendía lograr como es la creación del Centro. A partir de la mencionada fecha se realizan reuniones semanales donde se deja constancia mediante la firma de actas, todo lo establecido en las reuniones. Luego de numerosos debates de distinta índole de interés para los profesionales, se crea el Centro de Graduados el 2 de junio de 2006 conformado por una Comisión Directiva y diferentes graduados que apoyan la iniciativa, trabajando ad honorem y ajenos a cualquier interés o ideología política. Luego de la creación del Centro, se eleva al Consejo Directivo de la Facultad el pedido para que apruebe la creación y funcionamiento del Centro en el ámbito de la Facultad. En ese sentido el Consejo Directivo da por aprobado el nuevo y primer Centro de Graduados de la Facultad el 23 de agosto de 2006 mediante la Ordenanza 23-CD-FFHA.
Una vez oficializado el Centro, sus integrantes se abocan a la tarea de realizar actividades que conlleven a defender el campo laboral de los egresados de la Facultad. En ese ámbito, una de las primeras actividades a las que se está trabajando es en la validación del título docente, en el valorador de la Junta Docente, en el incremento de la carga horaria de Historia, Geografía y Filosofía que perdieron espacio curricular con la Ley Federal de Eduación (hoy en reemplazo por la Ley Nacional de Educación) y en el armado de una bolsa de trabajo de particular interés para los investigadores. Se pretende seguir trabajando en los temas que se detallaron y otros como así también en el dictado de cursos destinados a la comunidad universitaria y sociedad en general.
El Centro de Graduados invita a todos los interesados en aportar ideas y en aunar esfuerzos en beneficio de las profesiones y profesionales formados en la Facultad a ponerse en contacto con la dirección de correo electrónico del Centro:
graduados@ffha.unsj.edu.ar
La Comisión Directiva está integrada en la actualidad por: Prof. Vilma Bortot; Lic. Juan Pablo García Ruiz; Prof. Silvana Bortot; Prof. Lina Bortot; Lic. Carla Graffigna; Prof. Sabrina Gomez.